martes, 31 de octubre de 2017

Diana

No sé como tuve la fuerza y la determinación de ponerme en pie, controlar la rapidez de las pulsaciones y tener en valor de animar a mis compañeros a hacer lo mismo que yo y colaborar en estabilizar aquel avión que se iba a pique. Abrí mi Libro por la segunda página. ¿Como iba a haber mas páginas inscritas? ¡Apenas habíamos dado clases! Localicé Eox de entre los últimos conjuros expresados en aquella página y lo invoqué, añadiendo mi grano de arena a la labor que ya estaban llevando a cabo los profesores.

Como yo, Fay y otros chicos no dejaban de llorar. Las lágrimas se salían de mis ojos como si fuesen cataratas, a pesar de que no me desconcentraba ni un momento del hechizo. -Vamos...vamos- murmuré, sintiendo como la mano que sujetaba el Libro me temblaba. A nuestro al rededor, los mutis que viajaban con nosotros nos miraban atentos, siempre y cuando el pánico se lo permitían, dado que había muchas personas desmayadas. Si no terminé por dejarme llevar yo también por el miedo, fue por contemplar el rostro decidido y valiente de los profesores, sobretodo de Norman, y junto a él, los alumnos que poco a poco fueron sumándose. La mano serena de Caleb sobre mi hombro, la mirada llena de ánimos de Haytham y el repentino alarde de valentía de Fay. Todos, juntos, podíamos conseguirlo.

-¡Agarraos bien!- gritó Cornelia, haciendo que todos obedeciésemos, o lo intentásemos al menos. ¿Como hacerlo si nos encargábamos de Eox? Tenté con mi mano libre los sillones que quedaban a mi lado. Casi no sabía como hacerlo para no caer ante el aterrizaje inminente. Y entonces, sentí que una mano me agarraba con fuerza. Haytham, había me había agarrado con su mano libre, tirando de mí hacia él. No hizo falta más. Tocamos suelo. Dos, tres, cuatro veces las ruedas del avión tocaron suelo, siendo el mismo número de veces las caídas que sufrimos los unos sobre los otros. De repente, sentí un calor abrasador. Grité de horror. Y  por último, una enorme oscuridad.

El pitido de un monitor me despertó. Todo lo que sentí a mi al rededor fueron molestias por luces claras como focos. Luego, palpé mi rostro, encontrado que tenía una mascarilla puesta, la cual me quité porque notaba que me molestaba demasiado. Sin lugar a dudas, estaba sobre la camilla de un hospital, vestida con un camisón blanco y conectada al monitor que emitía pitidos. Lo recordé todo al instante, por eso miré con rapidez a mi al rededor... pero estaba sola. Me puse en pie, sintiendo un dolor en la cabeza punzante. Con los pies descalzos, caminé hasta topar por el marco de la puerta. Al echar un vistazo fuera, encontré a Cornelia, sentada sobre un banco de plástico cercano en mitad de un pasillo, siendo reprendida por un enfermero con un acento tosco y cerrado, dado que estaba fumando en un hospital. -Cor...Cornelia- la llamé. Ésta se puso en pie y abrió los ojos, alegre. En parte, supuse, porque la acababa de librar de un buen sermón. 
-¡Diana! ¿Como estás? ¿Que haces en pie?-
-Me encuentro... bien, no pasa nada-
-Me alegro. Te diste un golpe bastante fuerte en la cabeza-
-Sigo pensando que... es un milagro que todos los alumnos, todos los pasajeros, estén bien... Voy a avisar al doctor- murmuró el enfermero a las espaldas de la profesora, que finalmente, terminó por irse.
-¿Todos... todos están bien?- pregunté.
-Heridas superficiales, contusiones leves, ataques de ansiedad. Nada más- aclaró mientras me instaba a volver a sentarme sobre la camilla. 
-¿Qué paso...?- pregunté mientras me llevaba una mano a la frente. ¿Estaba vendada?.
-Aterrizamos sin estabilidad, pero bien. El avión dio bandazos, pero conseguimos contenerlo. El piloto aterrizó de emergencia en mitad de unas dunas, de manera que no ha habido peores daños- explicó con voz cálida.
-¿De verdad todos están bien? ¿Donde están Fay y...?-
-Fay y Caleb se pusieron en pie por sí mismos tras tocar suelo. Les curaron las heridas hace horas. Haytham... aun está inconsciente-
-¿Qué le pasa?- me asusté.
-Está bien, tranquila. Él también se ha dado un golpe bastante fuerte en la cabeza y la tiende vendada como tú- señaló -Pero, cuando os buscamos a todos, encontramos que estabas sobre él. Supongo que recibió varios golpes más por ti-
-¿Donde está? ¿Puedo ir a verle?- pregunté rápidamente. Me hubiese puesto de nuevo en pie de no ser porque Cornelia me retenía.
-En cuanto el doctor diga que todo está bien y te vistas. Se te ve el culo- Al decir aquello, me llevé las manos al trasero rápidamente. -Por cierto, Henry no ha parado de llamar al hospital. No se como diantres ha conseguido el número tan rápido, pero por favor, llámale. No deja a Norman y a Deckard en paz-

Cuando llegó el doctor, me hizo varias pruebas sobre mi visión y posibles nauseas, que dieron todas buen aspecto. Me encontraba bien. Yo misma no me creía que solo hubiese resultado de una caída como aquella con una simple brecha en la parte superior de la frente. Tras vestirme con mi ropa, que solo estaba algo sucia, salí de la habitación. Tuve que dirigirme al mostrador del pasillo para pedir que me dejasen llamar a mi padre. Hubiese querido decirle que estaba bien y nada más, pero por desgracia, me lo impidió. Conseguí corgarle tras una sarta de preguntas que ni yo misma supe responderle. ¿Como había sucedido aquello? ¿Qué había sentido? ¿Qué tipo de hechizo nos había rodeado? ¡No lo sabía, demonios! Todo había sido... extremadamente raro y lo único que me importaba en ese momento, eran los demás. 

Anduve deprisa de nuevo por los pasillos hasta que dí con la habitación donde estaba Haytham. Allí, encontré a Fay y Caleb, acompañados de Norman. En un principio, me extrañó verle allí, pero luego recordé que él era el encargado del chico. Haytham, para mi sorpresa, estaba despierto. -Diana- fue el primero en verme llegar, lo que provocó que los otros tres se acercaran a mi rápidamente, interesados por mi estado.
-Estoy bien, estoy bien. Solo ha sido un golpe- aseguré mientras me acercaba al más herido de todos. Me permití sentarme a su lado en la camilla. -Me han contado que has servido de parachoques- le sonreí.
-Cornelia dijo que nos agarráramos- se excusó.
-¿Como estás?-
-Algo mareado... pero bien- El profesor aclaró que se había golpeado la parte trasera de la cabeza. Después le miró, para asegurar que eso demostraba que la tenía muy dura. Me fijé en que el profesor tenía los brazos y una mejilla arañados. Ninguno nos habíamos librado.
-Norman- le llamé por su nombre, sin cortesías de alumna a profesor -Nos han atacado ¿Verdad?- Tras contenernos la mirada un segundo, asintió, para después excusarse en tener que vigilar a otros alumnos y marcharse de la habitación.
-No me gusta nada esto...- dijo Caleb rompiendo el silencio que se creó.
-Vosotros...¿También lo sentisteis?- quiso saber Fay.
-¿Aquel estremecimiento? ¿Aquella sensación de que la magia nos rodeaba? Sí, eso lo sentí...- aclaré.
-Está claro que, por alguna razón, no somos bien recibidos aquí- dijo Haytham, con la voz algo pesada. 
-¿Creéis que cancelarán el viaje y volveremos al Instituto?-
-O a casa...-
-Depende de lo que Loreen ordene desde el Instituto. Aunque supongo que los profesores no obligaran a participar a nadie que no quiera salir del hotel que nos han asignado si esto sigue en pie- puntualicé. -¿Vosotros querríais seguir?-
-Yo si- Haytham tenía determinación en la voz. Casi se le podía llamar ilusión. Sus sentimientos me invadieron, de alguna forma.
-Yo también- me sumé.
-Estáis locos- Caleb se cruzó de brazos -Los dos-
-Tío, nos han atacado, con magia- Haytham se expresó con gestos amplios -¿Y que somos nosotros? Futuros magos, hechiceros, encantadores, invocadores... Gente que tiene que ser capaz de afrontar estas cosas. Si no, Norman no nos daría clase de Defensa. Yo no estoy en el Instituto para perder el tiempo- aclaró.
-Yo... yo tampoco- se sumó Fay -Y lo quiero demostrar-
-Así se habla- le tomé las manos, sonriente.
-Oh... Dios- Caleb puso los ojos en blanco -Si lo llego a saber... no me hago amigo vuestro-  Sin dejar de prestar atención a lo que mis compañeros hablaban, miré a la puerta por la que Norman había salido. Nos habían atacado. Habían infringido una norma esencial... ¿Aquello era... algo parecido a la Oscuridad?

No hay comentarios:

Publicar un comentario